lunes, 28 de enero de 2013

Cambiar la rueda no era tan fácil

Si ya decía yo que el cambio de la rueda trasera de la Brompton no era cosa trivial... El procedimiento en sí no es complicado, aunque sí que es laborioso (más de lo que suele ser cambiar una rueda en cualquier bicicleta) y tiene unos pasos muy marcados:
- Soltar la cadeneta del cambio trasero del cable del cambio,
- Desatornillar el extremo de la cadeneta que está insertado en el buje,
- Quitar la tuerca que sujeta el tensor de la cadena,
- Desmontar el tensor,
- Quitar las tuercas que sujetan la rueda,
- Soltar el freno trasero,
- Quitar la rueda.
Pese a la cantidad de tareas, no se trata de algo difícil. Basta con buscar algún vídeo en Youtube para darse cuenta de que bastan menos de 5 minutos para llevarlo a cabo. En teoría.
Porque, cuando el otro día me dispuse a cambiar la rueda, la sorpresa llegó justo en el primer paso. Al ir a soltar la cadeneta del cambio (la que se ve en la foto), descubrí que, tras casi 1 año y medio sin haberla tocado, la rosca estaba prácticamente soldada al cilindro y resultaba imposible de aflojar. Como no hay ninguna tuerca (solo un cilindro y el tornillo que se enrosca en él con un tope que también es cilíndrico), no es fácil usar una herramienta para hacer fuerza de manera apropiada. Y, además, también se corre el riesgo de forzar demasiado cable o cadeneta y partirlos...
Así pues, tuve que recurrir al 3 en 1 en abundancia para, en un segundo intento, y esta vez armado con unos alicates y un trapo, conseguir de una vez soltar la dichosa cadeneta.
Una vez logrado, seguir el resto de pasos es trivial y apenas lleva un par de minutos. Para soltar el freno trasero hay quien opta por quitar una de las zapatas. Yo prefiero destensar el cable, con lo que las zapatas quedan separadas y ya puede salir la rueda y, de paso, garantizo que seguirán bien alineadas cuando vuelva a montarlo todo. Por el cable no hay que sufrir. Simplemente hay que volver a ponerlo usando como referencia el lugar en el que tiene la marca que le deja la tuerca con la que lo tensamos.
Al ir a montar la nueva cubierta descubrí uno de los pocos lugares donde la gente de Brompton claramente ha escatimado en la calidad de los componentes: la llanta. Realmente, ni la llanta (de pared simple) ni el fondo de llanta que han usado, ofrecen la sensación de calidad que sí que se aprecia en el resto de la bicicleta. De hecho, creo que las llantas serán el próximo gran cambio que le haga a la bici, aunque estas todavía tienen que durar bastantes kilómetros.
En resumen: cambiarla no es difícil, pero sin duda alguna, jamás en mi vida había tardado tanto para cambiar un neumático de bicicleta. A partir de ahora me iré asegurando con cierta frecuencia de que el tornillo de marras puede enroscarse y desenroscarse con facilidad.
De todas formas, lo que también queda claro es que el procedimiento es suficientemente laborioso como para descartar el hacerlo en la calle si un día tienes un pinchazo. Por lo que, a  no ser que vayas de ruta con la Brompton, en un uso mayoritariamente urbano, no tiene sentido llevar encima herramientas para hacer una reparación de este tipo. Ante una situación de ese tipo, plegas la bici, buscas una parada de metro o autobús, y ya lo arreglarás en casa.

En cuanto a diferencias entre las cubiertas, la Marathon es más estrecha que la Brompton y los flancos son más rígidos. El dibujo también es más profundo. Da la sensación de ser más "todo terreno", mientras que la Brompton parece más rodadora. Sin embargo, hoy que ya he estrenado la cubierta nueva, no he apreciado diferencia en la facilidad para rodar de una respecto de la otra. Como anoche llovió bastante y el suelo estaba bastante mojado, con mucho charco en una parte del trayecto, el recorrido de hoy me ha servido para apreciar que el agarre en mojado de la Marathon es mejor que el de las Brompton verdes. De todas formas, también estoy condicionado porque estas últimas semanas el rendimiento de la cubierta Brompton con lluvia ya era muy pobre debido al desgaste, así que no creo que todavía pueda emitir un juicio definitivo a favor de una o de otra.
Supongo que hasta que no haya cambiado ambas cubiertas no podré calibrar su rendimiento real de forma definitiva. Así y todo, la Marathon parece una una digna rival (sino superior) de la Brompton Kevlar y, sobretodo, mucho más barata.


5 comentarios:

  1. Yo no suelto el freno, basta con montar i desmontar la rueda estando desinflada i entra sola. Por lo demás es cuestion de práctica, el año pasado pinché 5 veces, en parte gracias a las kojak, muy chulas pero demasiado finas

    Carles

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  2. Pues para eso están los botes antipinchazos (otra cosa es que sea una raja). A mí me van de perlas y me evito tener que desmontar nada.

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  3. P.D: Y sobre todo, no quedarme tirado...

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  4. Si que tiene su complicación, aunque es más engorroso que complicado.

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  5. ¿Botes antipinchazos? ¿Cuál en concreto?, porque no entran bien entre los radios, un bote muy pequeñito tiene que ser.

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